← Docs
Guía de lanzamiento4 min de lectura

Acceso a tus herramientas.

Lattice trabaja de verdad: abre el navegador, usa herramientas, toca archivos. Nada de eso ocurre sin que vos lo concedas. Esta guía explica dónde están las compuertas —y por qué no se pueden apagar.

La regla

Un agente que ejecuta trabajo real necesita permisos reales. La pregunta no es si los tiene, sino quién los da y cuándo. En Lattice la respuesta es siempre la misma: vos los das, uno por uno, en el momento. No hay un modo «confiá en mí» que abra todo de una vez.

Qué puede tocar

  • El navegador. Puede manejar un navegador real para investigar, revisar y recolectar —haciendo el trabajo, no describiéndolo.
  • Archivos y herramientas. Con permiso concedido, abre, lee y produce documentos y usa las herramientas que le habilitaste.
  • Su propia memoria. Guarda lo que aprende de tu trabajo, tu voz y tus criterios, para no volver a empezar de cero.
  • Sus propias habilidades. Puede proponer y escribir habilidades nuevas y reutilizarlas después —pero nada se guarda ni se ejecuta sin tu aprobación explícita.

Qué no toca nunca

La interfaz —la parte visible de la app— nunca ve una llave ni un secreto, y no abre conexiones por su cuenta. Tus credenciales viven en la bóveda del sistema operativo, aisladas, y llegan al motor por un único camino controlado. No es una promesa de buena conducta: es una frontera de arquitectura, con pruebas dedicadas que verifican que nada se filtre a la pantalla. Está contado en detalle en La frontera que no se cruza.

0
secretos que la interfaz puede tocar
1×1
permisos concedidos de a uno, en el momento
1261
pruebas en verde, dos veces por versión

Cómo se ve una aprobación

Cuando Lattice llega a una acción con consecuencias, se detiene y te dice qué quiere hacer, sobre qué, y para qué. Vos aprobás o rechazás. Si rechazás, sigue por otro camino o te explica qué le falta; no insiste ni lo hace igual. Si aprobás, ejecuta y te muestra el resultado.

Esa pausa es deliberada. Un agente que puede tomar los controles tiene que ser un agente al que se le puede decir que no —y esa es la diferencia entre delegar y perder el control.

Empezar cerrado, abrir con el tiempo

La recomendación para la primera semana es simple: empezá con lo mínimo. Dale acceso a lo que necesita para el trabajo que le estás pidiendo hoy, y ampliá cuando ya viste cómo se comporta. Lattice no pierde capacidad por empezar acotado —y vos ganás criterio propio sobre dónde te sirve soltarle la mano.

Lo que sigue

Si todavía no lo leíste, empezá por Primeros pasos. Para lo que cubre la cuota: Tu suscripción.

Control real, no confianza ciega.

Dejá tu correo y te avisamos el día del lanzamiento.

Sumarme a la lista