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Comparativa6 min de lectura

Frente a los mejores.

Gemini, de Google, es de lo mejor que existe. La inteligencia que mueve a Lattice juega en esa misma cima —y el sistema que la rodea juega en otra liga. Cuando los motores están así de parejos, la diferencia la hace todo lo demás.

Un gran motor, y un auto de otra liga

Empecemos por lo honesto: Google construye modelos extraordinarios. La inteligencia que mueve a Lattice no se queda atrás —está a la altura de lo mejor del planeta—, pero no vamos a pretender que le saca cuerpos de ventaja: arriba, en la cima, todos andan muy cerca. Donde Lattice se despega es en el trabajo real, porque está afinada para hacer, no para lucir en un laboratorio.

Así que la comparación honesta no es «ellos tienen mejor modelo, nosotros mejor sistema». Es esta: la inteligencia de Lattice juega en la cima, a la par de los mejores; y el sistema que la rodea no tiene rival. Un gran motor —y un auto de otra liga.

El listón que comparten los mejores

Mirá las cifras que la propia Google publicó. Son de las más altas que hay —y muestran algo clave: en el examen de conocimiento experto más duro que existe, hasta los mejores modelos del mundo se mueven en el mismo rango, a pocos puntos unos de otros. Arriba, la pelea es cerrada y nadie la gana por goleada.

44.4%
Gemini en Humanity's Last Exam
94.3%
Gemini en ciencia nivel doctorado (GPQA)
🔒
Lattice — en esa misma liga, revelado en el lanzamiento

La inteligencia que mueve a Lattice juega en ese pelotón de arriba. No te vamos a inflar un número —se revela en el lanzamiento—, pero seamos honestos: cuando los mejores motores están así de cerca, no es ahí donde se decide la pelea. La diferencia la hace todo lo que rodea al modelo. Y ahí no jugamos parejo.

Y después, lo que un chat jamás tuvo

Porque un gran modelo, solo, sigue siendo un chat brillante que empieza casi de cero cada vez. Ahí la distancia deja de ser una ventaja y se vuelve un abismo. Sobre una inteligencia de primera línea, Lattice suma cuatro cosas que un chat no hace:

  • Memoria que compone. Cada conversación, decisión y documento queda recordado y buscable, y una rutina de aprendizaje destila lo que importa para la próxima vez. Entiende tu mundo un poco mejor cada semana.
  • Herramientas que opera de verdad, tras una compuerta que no se salta. Un chat describe los pasos; Lattice los ejecuta —maneja un navegador real, abre tus archivos, opera tus servicios— y cada acción con consecuencias exige tu permiso. Hace el trabajo, no lo relata.
  • Habilidades que se acumulan. Construye y reutiliza sus propias capacidades, siempre con tu aprobación. Lo que le enseñás una vez queda.
  • El motor correcto para cada tarea. Elige por sí solo entre un nivel veloz y uno profundo según lo que pediste. Vos pedís; él resuelve con qué.

Y todo eso se apoya en una frontera de seguridad seria: la parte de Lattice que dibuja la pantalla nunca toca una llave ni abre una conexión. Podés darle acceso a tu trabajo justamente porque los límites están puestos en la arquitectura.

Ponelo en un caso concreto. Pedile a un chat el informe semanal de tu competencia y te devuelve un método impecable —los pasos que vos tenés que ejecutar. Pedíselo a Lattice y, con el acceso que le diste, entra a las fuentes, arma el panorama y te lo deja terminado, recordando lo que reportó la semana pasada para decirte exactamente qué cambió. Mejor inteligencia, y encima el trabajo hecho: otra categoría.

Los agentes de Google, y la talla única

Google también tiene agentes, y son buenos —sobre todo si tu vida entera vive dentro de su ecosistema. Ahí está su fuerza y, a la vez, su límite: están hechos para mover Gmail, Docs y el resto del universo de Google, para cientos de millones de personas iguales. Es una talla única, atada a un solo proveedor. Genial si encajás en el molde.

Lattice no parte de su ecosistema; parte del tuyo. Opera tus herramientas —tu navegador, tus archivos, los servicios que ya usás— con permisos que decidís vos, sin pedirte que mudes tu trabajo a la casa de nadie. Y no está afinado para el promedio de millones: está afinado para una persona, para tu voz, tus estándares y las decisiones que ya tomaste. La integración más profunda no es la que abarca más apps. Es la que te conoce a vos.

Gemini, o un chatLattice
InteligenciaUn modelo, igual para millonesDe primera línea, afinada para vos
Memoria que componeEmpieza casi de ceroSemana a semana
Tus herramientasDescribe los pasosLos ejecuta, con tu permiso
Se adapta aMillones, por igualUna persona: vos
SeguridadLa del proveedorLa interfaz no toca un secreto
PrecioPor uso, por tokenPlano, todo incluido

Hecho para una persona

Y encima de todo, lo que ningún benchmark captura. Lattice para Dom no es un producto masivo que te toca usar; es una edición hecha a medida, con una cuota plana y todo incluido —la app completa, todas las versiones que vengan, y la inteligencia que lo mueve, sin llaves que traer ni facturas por uso que vigilar. Un producto para todos, contra algo construido para vos.

El veredicto

La inteligencia que mueve a Lattice juega con los mejores; el sistema que la rodea no tiene rival; y todo está hecho a tu medida. El modelo es apenas un ingrediente —y el nuestro es de primera—, pero el plato entero no tiene comparación. Los números se revelan el día del lanzamiento; la diferencia, la vas a sentir mucho antes.

Vas a saber cuándo probarlo.

Dejá tu correo y te avisamos el día del lanzamiento.

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